CUATRO LUNAS PARA CUATRO ERAS, LAS MARAVILLAS DEL ESPACIO Y EL MISTERIO DE LA EVOLUCIÓN.

 

Las cuatro eras geológicas que conocemos fueron, según el profesor alemán Hans Horbiger, resultado de la aparición en el espacio de otras tantas Lunas, venidas desde algún punto desconocido del sistema solar, o tal vez de más allá. Cuando la primera de ellas se aproximó a la Tierra fue captada por ésta y se convirtió en su satélite. Comenzó a describir una órbita prácticamente circular, que debió suceder hace unos 500 millones de años. Esta primera Luna comenzó a describir una espiral, atraída por la masa superior de nuestro planeta, y terminó por estrellarse contra su superficie. Fue así como llegó a su fin la Era Primaria, hace 220 millones de años; la caída del satélite provocó impresionantes cambios en la Tierra, además de dar paso a la Era Secundaria.

Por supuesto que la caída no fue repentina, sino que aquella Luna tardó varios cientos de miles de años en desplomarse. Durante ese largo lapso de acercamiento gradual de la luna su atracción propició el intenso crecimiento de las mareas de todos los océanos y el tamaño de plantas e insectos.

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No tardó en ser captada la segunda Luna, que caería varios millones de años más tarde sobre la Tierra, tal vez en el océano Pacifico, mucho más extenso que en la actualidad. Tuvo lugar esta caída hace 65 millones de años y resultaron de ella varios fenómenos: se extinguieron los dinosaurios, levantaron el vuelo las primeras aves y surgieron los mamíferos. Nació la Era Terciaria. Fue entonces cuando, en opinión de Horbiger, aparecieron los primeros seres humanos sobre nuestro planeta.

Seguía así el alemán los pasos de Madame Blavatsky, la profetisa de la filósofa teosófica. Decía la rusa que los hombres de la Era Terciaria fueron de enorme estatura física y moral: habían heredado la fuerza psíquica de sus padres todavía animales y un sexto sentido que fueron perdiendo al paso de los años. Sucedió esto al comunicarse los hombres unos con otros por medio del lenguaje.

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La tercera Luna se desplomó hace unos 150.000 años, provocando un espantoso diluvio. Solamente lograron salvar la vida quienes vivían en los picos más elevados del Himalaya, del Cáucaso y de la cadena montañosa que va de Alaska hasta la Patagonia. En estos lugares se conservan aún curiosas leyendas sobre antiguas inundaciones a las que sobrevivieron los hombres escogidos por los dioses.

Apareció entonces la cuarta Luna, la que conocemos, que habrá de caer algún día sobre el planeta, para desgracia de los enamorados sentimentales y de los lunáticos. Dara inicio, en ese día, la era número cinco, que todavía no sabemos cómo se llamará. Ni nos importa.

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Así se expresaba el alemán Hans Horbiger hace poco más de medio siglo y muchas son las personas que creen aún en sus teorías.  Pero los actuales científicos, que suelen carecer de imaginación y no gustar de soñar, se ríen de ellas.  Opinan que ha habido solamente una Luna y que hace unos 4 mil millones de años llegó a encontrarse a muy corta distancia de la Tierra. Exactamente a un radio terrestre, es decir, a 6.370 kilómetros. Por culpa del viento solar y por otras razones, se fue frenando la velocidad de rotación de la Tierra y el día pasó gradualmente de 9 a 24 horas de duración. La Luna fue ampliando su órbita y comenzó a alejarse de la Tierra. Y en la actualidad sigue distanciándose a razón de 5 centímetros cada año.  Parece venir abajo, así la teoría horbigeriana de las cuatro Lunas, por lo menos en lo que a la presente se refiere.

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