El Yeti: la leyenda del abominable hombre de las nieves.

La antigua leyenda

Dentro de todas las leyendas, el Yeti sin lugar a dudas ocupa un lugar especial junto a Pie Grande y otros enigmáticos homínidos que de vez en cuando aterrorizan a las poblaciones locales. Habitante del Himalaya, el Yeti se popularizó con los aventureros que buscaron escalar el Everest desde mediados del siglo XIX. Son muchos los hombres que aseguran haber visto a uno o varios hombres gigantescos, blancos y peludos mientras recorrían las montañas nevadas.

Los orígenes de la leyenda, sin embargo, no vienen de los aventureros. Los habitantes del Tíbet hablan desde hace cientos de años del Migou, un ser que habita en las tierras heladas y evita a toda costa el contacto con los hombres. Por su parte, los rusos hablan del Chuchuna, muy semejante a estos dos solo que en lugar de vivir en las frías montañas del Himalaya sobrevive en las heladas estepas siberianas. Todas estas podrían ser perfectamente la misma especie.

 El Yeti en la Historia

Antes de la llegada de los budistas a la región, los nativos adoraban al que ellos denominaban “el ser de los glaciares” como dios de la cacería. Este ser tenía forma de primate y usaba herramientas para obtener sus presas. Sus creencias terminaron con la llegada de los budistas, pero estos también conocían la existencia de criaturas semejantes al hombre en las cimas nevadas de la cordillera.

Las teorías más comunes establecen que no se trata de un primate, sino de alguna subespecie del oso azul tibetano o el oso pardo del Himalaya, los cuales pueden levantarse en dos pies y, bajo una tormenta de nieve, podrían ser confundidos por un hombre. Así mismo, ayudaría a explicar la razón por la que no se han visto varios especímenes juntos: los encuentros serían con animales que están perdidos, lejos de su hábitat natural.

 ¿Podría existir esta criatura?

Sin embargo, surgen otras opciones que nos hacen preguntarnos si la leyenda del Yeti no tendrá más de verdad que de mentira. Bryan Sykes, genetista de la Universidad de Oxford, afirma que el Yeti es en realidad una especie diferente, semejante al hombre, que puede superar los dos metros de altura, y que una mujer de esta especie fue capturada a mediados del siglo XIX. Esta mujer, con rasgos de mono, habría tenido familia, la cualSykes estudió para verificar su material genético, llegando a la conclusión de que si bien provenía de áfrica, la mujer pertenecía a una especie desconocida.

Otra teoría que va tomando fuerza es la teoría del eslabón perdido o del humano primitivo.Establece que el enigmático Yeti es en verdad un pariente cercano del hombre, que vive aislado y tiene poblaciones residuales entre el Himalaya y las estepas del norte. Dos candidatos se ofrecen para esta teoría: el hombre de Neanderthal (o algún pariente cercano) y el Gigantopithecus.

La primera propuesta, realizada para el Chuchuna siberiano, establece que se trata en realidad de bandas errantes de cazadores – recolectores que han sobrevivido hasta nuestros días ocultándose, y que no se corresponden con la especie humana. La segunda teoría, más interesante, dice que en verdad se trata de pequeñas poblaciones de Gigantophitecus (un simio gigantesco que convivió con los primeros hombres) que lograron sobrevivir alejadas de la competencia humana. En efecto, el Gigantophitecus se corresponde casi a la perfección con la descripción simiesca – semejante al orangután – que se ha hecho del Yeti.

En el año 2008 un grupo de científicos liderados por el japonés Yoshiteru Takashi (quien dirigía el proyecto Yeti Nipón) encontraron huellas de 45 centímetros, y Takashi asegura que no cesará en sus expediciones hasta que pueda comprobar la existencia del animal.

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