El misterioso mundo inca, Las leyendas de su imperio.

La civilización inca fue la última de las grandes civilizaciones precolombinas que conservó su estado independiente durante la Conquista de América, hasta la conquista del Perú (1532-1533). Con la extensión del imperio, ésta fue absorbiendo nuevas expresiones culturales de los pueblos anexados, y se ubicó en los actuales territorios del Perú, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador.

 

Dentro de la religión incaica, se podría decir que gran parte de sus mitos proceden de tiempos anteriores; en ellos, tanto el mundo como el hombre son construidos a la vez, siendo los dioses los únicos en poder crear del caos el cosmos. En este sentido, las poblaciones incas utilizaban todo este tipo de relatos mitológicos para dar explicación a hechos tan importantes para ellos como el origen de las plantas o de los animales, así como de dónde provenían los diferentes grupos étnicos que conformaban su sociedad.

Se conservan muchas leyendas sobre la civiliación inca, aquí están las más increíbles.

 

MITO INCA DE LA CREACIÓN

Cuenta la leyenda, que el dios Viracocha, creó un mundo sin luz y dio vida a unos gigantes que no lo respetaron ni lo obedecieron. Disconforme con el resultado de su creación, Viracocha envió un diluvio que sumergió a la tierra transformándola completamente. Una vez que los gigantes desaparecieron, Viracocha decidió crear hombres pero de un tamaño semejante al suyo. Para que los hombres pudieran apreciar su obra resolvió iluminar la tierra por medio del sol, la luna y las estrellas. Creo también plantas árboles y animales. Viracocha hizo aparecer a un enviado suyo, Viracochan, un hombre que imponía respeto, para que instruyera a los hombres sobre la manera de conducirse para vivir en paz y armonía. El les enseñaba como cultivar y cuando cosechar. Las hierbas que podían utilizar como medicina, y los vestidos que debían usar. Les enseñaba con bondad y mucha paciencia.

A pesar de todos los beneficios que las enseñanzas de Virocochan les producía, muchos hombres lo injuriaron y se reían de él porque vestía una túnica andrajosa. Ellos fueron convertidos en piedras. Hubo quienes trataron de escapar de su furia, pero fueron alcanzados por fuego volcánico. Solo allí se dieron cuenta que estaban ante un ser poderoso al que le debían obediencia y respeto.

Pachakamaq

Viracochan hizo un largo recorrido. Al llegar a un hermoso valle creó a una persona llamada Alcaviza y a ese lugar le dio por nombre Cuzco. Luego exclamó: Después de Alcaviza, llegarán los incas orejones. Mi deseo es que sean respetados.

Este era un anticipo de la llegada a Cuzco de Ayar Manco y Mama Ocllo, fundadores del Imperio Inca

 

PACHAMAMA, LA DIVINIDAD INCA

Pachamama, quien estaba asociada con la fertilidad y con la tierra, por lo que era considerada una divinidad de tipo “ctónico”.Por ello, habitaba en el interior de la tierra y en las cumbres de las montañas y, con frecuencia, era representada con la forma de una niña.

Sus principales funciones estaban relacionadas con la producción de los alimentos y es por ello por lo que las ceremonias en las que se le daba culto estaban vinculadas siempre con la siembra, el cuidado de esta y con la cosecha.

Sus ofrendas estaban, básicamente, hechas de sebo, chicha, coca y “mullu” y estaban dirigidas asimismo a rogarle por la protección de los cultivos. De todas ellas, la más importante era la chicha, bebida en un brindis de carácter ritual al que se le denominaba como “tika”, pues estaba establecido que se le debía ofrecer a Pachamama antes de la siembra haciéndosela beber rociándola por la tierra.

Del mismo modo todo aquel que bebiera chicha debía de ofrecerle a la diosa el primer vaso para evitar que Pachamama se enfadara y lo castigase. Se creía, además, que ella era la responsable de enfermedades mágicas como el “huari”, la “chapla” y el “chocho”, todas ellas producto del resentimiento.

pachamama

INTI, EL DIOS SOL

El Sol, la Luna y las estrellas conformaban el núcleo del panteón inca. A su cabeza se encontraba Inti, el dios Sol, fuente de toda la riqueza, rey del cielo, las plantas, y el universo. Se le consideraba además el ancestro del emperador o Sapa Inca, que como representante suyo gobernaba con poder absoluto sobre el Tahuantinsuyo, las cuatro partes del mundo conocido.

Cuenta un viejo mito que Inti, viendo que los hombres vivían como animales salvajes, sin cultivar la tierra ni construir casas, alimentándose de las raíces que encontraban y cubriéndose con hojas y pieles, decidió enviar a dos de sus hijos, hombre y mujer, para que les transmitiesen el conocimiento y los guiasen. Estos dos hijos del Sol eran Manco Capac y Mama Ocllo, de quienes proviene la dinastía reinante, los Incas propiamente dichos.

Antes de depositarlos junto al lago Titicaca, el Sol les dio una estrecha barra de oro para que la clavasen en la tierra allá por donde pasasen. Si la barra se hundía de un solo golpe, aquel era el lugar apropiado para asentarse definitivamente. Así los dos caminaron hacia el norte, hasta llegar a un valle rodeado de escarpadas montañas en cuyo suelo la barra se hundió tras darle un golpe. Convocaron entonces a las gentes, explicándoles como el Sol los había enviado para que fuesen sus maestros, y las llevaron a aquel lugar, en donde fundaron la ciudad de Cuzco.

De Inti se decía que estaba casado con su hermana la Luna, llamada también Mama Quilla. Los antiguos habitantes de Perú creían que tras cruzar el cielo en su periplo diario, se sumergía en el océano oriental, al cual secaba parcialmente. Durante la noche regresaba nadando bajo la tierra y reaparecía a la mañana siguiente, rejuvenecido por el baño. Los eclipses eran interpretados como una señal de su ira.

Cuentan que en una ocasión el Sol se apareció al Inca Yupanqui para anunciar futuras victorias militares y recordarle sus obligaciones como hijo suyo. Mientras el Inca hacía un alto en el camino junto a la fuente de Sucur-pugaio, un cristal cayó al agua. Al mirar en su interior vio a un indio tras cuya cabeza brillaban tres rayos de sol, que iba vestido con los ropajes reales, llevaba enroscadas en sus brazos dos serpientes y se acompañaba por dos pumas. Yupanqui se asustó con su visión, pero la imagen lo tranquilizó diciéndole que era su padre el Sol. Después le anunció que conquistaría muchas naciones, pero que nunca debía olvidarse de reverenciarle dedicándole las ofrendas adecuadas. Tras decir esto desapareció, dejando al Inca el cristal, en el cual pudo ver desde entonces todo aquello que deseó.

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Según esta leyenda, Yupanqui ordenó construir una estatua del Sol que lo presentase tal y como él lo había visto. Sin embargo, la representación habitual consistía en un disco dorado con un rostro inscrito y rodeado por rayos solares y llamas. Así aparecía, por ejemplo en el santuario principal del Templo del Sol o Coricancha, templo más importante de Cuzco y auténtico centro religioso del imperio.

En el Coricancha, cuyos muros exteriores medían más de cuatrocientos metros, vivía el Gran Sacerdote del Sol o Vilca-Oma, quien dirigía toda la vida religiosa del imperio y era habitualmente tío o hermano del emperador. Otros de los recintos internos servían de vivienda a parte del personal del templo, que podía llegar a estar compuesto por centenares de personas.

Existía también un grupo de mujeres, las Vírgenes del Sol o Acllas (“elegidas”), consagradas al Sol y al servicio del Inca. Unos funcionarios especiales las seleccionaban entre las niñas menores de 8 años según su linaje y su belleza. Desde entonces residían en unos conventos, los Aclla Huasi (“casa de las elegidas”), bajo el gobierno de unas mujeres mayores denominadas Mama Cunas. Tejían toda la ropa que el Inca y su mujer vestían, y preparaban la ropa, la comida y la chicha (cerveza de maíz fermentado) que se ofrendaba al Sol.

Las grandes fiestas celebradas al año en honor al Sol eran dos: el Capac Raymi y el Inti Raymi. El Capac Raymi tenía lugar durante el solsticio del verano austral (21 de diciembre). Durante esta fiesta se celebraban los ritos de iniciación de los hijos de los nobles, que así entraban en la edad adulta, en la aristocracia y en el servicio del Inca.

El Inti Raymi coincidía con solsticio de invierno (21 de junio). Antes del amanecer, el emperador, su familia y el pueblo se dirigían en solemne procesión a la plaza mayor de Cuzco en donde aguardaban en silencio al sol naciente, cuya aparición era recibida con júbilo. Todos los presentes se arrodillaban entonces y el Inca ofrecía chicha al sol en un recipiente de plata. Después marchaban al Coricancha, en donde se volvía a encender el fuego sagrado mediante el uso de unos espejos. La ceremonia se acompañaba con danzas y sacrificios de grano, flores y animales, que eran quemados en hogueras. Desde las colinas que rodeaban Cuzco innumerables columnas de humo ascendían hacia el cielo portando las ofrendas realizadas al Sol.

 

LEYENDA DEL LAGO TITICACA

Había una vez un valle muy fértil rodeado de montañas altísimas. Ese valle estaba ubicado en el territorio que hoy ocupa el norte de Boliviay el sur de Perú. Los hombres que allí habitaban vivían felices sin preocupaciones. Los Apus, dioses de las montañas, les procuraban todo lo que necesitaban, desde alimento hasta abrigo. Además los protegían de todos los peligros y angustias.

Los Apus habían puesto todos estos bienes a disposición de los hombres con una sola condición: Que ningún hombre debía escalar jamás la montaña donde ardía el fuego sagrado. Los hombres siempre habían obedecido el mandato de sus dioses protectores, pero un día, el diablo, molesto de ver tanta paz y tranquilidad, comenzó a instigar a los hombres para que compitieran entre ellos para averiguar quién de ellos era el más valiente. La muestra de coraje consistía en desafiar a los dioses.

Un día, los hombres decidieron escalar la montaña donde ardía el fuego sagrado, pero los Apus los sorprendieron a mitad de camino. Al ver que los hombres habían desobedecido su mandato decidieron exterminarlos. Bajo la orden de los dioses, cientos de pumas que poblaban la montaña del fuego sagrado salieron de sus cuevas y comenzaron a devorarlos.

Los hombres pidieron ayuda al diablo, pero este los ignoró porque ya había logrado lo que pretendía. Desde lo alto del cielo, Inti, el dios del Sol contemplaba la masacre con tristeza. Tanto era su dolor que lloró amargamente durante cuarenta días. Tan profuso fue su llanto que sus lágrimas inundaron el valle por completo.

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Todos los hombres murieron salvo un hombre y una mujer que estaban en una barca de juncos. Cuando el sol volvió a brillar vieron que se encontraban navegando sobre un lago enorme. Y sobre las aguas del lago podían verse los pumas ahogados transformados en estatuas de piedra.

Esta pareja llamó al lago Titicaca que significa el lago de los Pumas de Piedra.

 

 MANCO CAPAC Y MAMA OLLO

El sol, viendo el estado penoso de los hombres, creó una pareja: Manco Capac el varón y Mama Ocllo, su esposa y hermana; les colocó un cetro de oro y les ordenó ir por el mundo para civilizar a los pobladores. Les encargó fundar un reino, e implantar en él el culto al sol.Manco Capac y Mama Ocllo salieron de las espumas del Lago Titicaca en la Isla del Sol (Bolivia), y avanzaron hacia el norte. El cetro de oro les serviría para encontrar el lugar ideal para la fundación del Imperio, pues en él se hundiría el bastón hasta desaparecer.Decidieron separarse, marchando Manco Capac al norte y Mama Ocllo al sur del valle, para convocar a la gente y someterla.

Los habitantes de todo el valle no tardaron en reconocerlos como seres sobrenaturales. Después de un largo recorrido, el cetro se hundió en el cerro Huanacauri. Manco Capac y Mama Ocllo se establecieron allí.Manco Capac mandó a los que estaban con él instalarse en la parte alta del valle, que se llamó Hanan Cuzco; y Mama Ocllo colocó a los suyos en la parte baja o Hurin Cuzco. Ambos ayudaron a mejorar el lugar; enseñaron a los hombres que allí vivían a trabajar la tierra, a construir canales. A las mujeres Mama Ocllo les enseñó a hacer coser, cocinar y hacer telares.

 

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