¿QUÉ ES UN ARMA QUÍMICA?

Siempre bajo la sombra de lo poco ético que es y ha sido su uso, las armas químicas han marcado la diferencia en la batalla desde hace mas de 2.500 años, actualmente y a pesar de haberse prohibido su uso en el Protocolo de Ginebra parece que siguen utilizándose en conflictos como el de Siria.

Las armas químicas son aquellas que son capaces de utilizar las propiedades toxicas de ciertos elementos y compuestos químicos para causar daño a las personas, animales o cualquier otro ser vivo que se encuentre en el lugar donde fue utilizada.

Un arma química se compone de dos elementos:

La sustancia química que es llamado “Agente químico” y el sistema de lanzamiento y dispersión, juntos arman el arma química.

CLASIFICACIÓN DE ARMAS QUÍMICAS

Las armas no son todas iguales y tienen que ser clasificadas por diferentes parámetros y no pueden ser utilizadas así como así, ya que están reguladas y clasificadas por la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas) y los parámetros más comunes son los siguientes:

Según la intensidad de su acción:

Incapacitantes: No producen la muerte del afectado, únicamente le incapacitan de forma temporal o permanente.

Letales: Producen la muerte del afectado, la muerte puede ser rápida o prolongarse en una lenta agonía.

 

Según el tipo de efectos que producen (esta clasificación es de la OPAQ):

Agentes neurotóxicos o gases nerviosos:

Interfieren con el sistema nervioso central, actuando principalmente y de forma irreversible sobre los neurotransmisores que regulan los impulsos nerviosos. La exposición primaria es por contacto con el líquido, la secundaria por inhalación de vapor. Cuando el contacto es por la piel, actúa entre 2 y 18 horas; cuando es por inhalación, en segundos o minutos, dependiendo de la sustancia. Ejemplos de este tipo son: tabún, sarín, soman y VX. Los síntomas son: contracción de las pupilas, oscurecimiento de la visión, convulsiones, cefalea extrema, opresión del pecho, disnea, dificultad para respirar, líquido en la nariz, tos, salivación, insensibilidad. A diferencia de los agentes que atacan la piel, envenenan la sangre o afectan principalmente a los pulmones, los agentes nerviosos son mucho más letales.

Agentes asfixiantes:

Causan daño a los pulmones. La exposición es siempre por inhalación. Ejemplos son el cloro y el fosgeno. Dependiendo de la sustancia, los efectos son inmediatos o aparecen en un curso aproximado de 3 horas. Los síntomas son: irritación de ojos, nariz y garganta, dolor al respirar,  nauseas y vómitos, quemaduras en la piel; en casos extremos, los pulmones se hinchan y se llenan de líquido (edema pulmonar). Cuando alguien sobrevive a la exposición de estos agentes, generalmente desarrolla problemas respiratorios crónicos.

Agentes sanguíneos:

Causan daño a través de interferencias en la respiración celular, esto es, en el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre la sangre y los tejidos; así, hacen que los tejidos dejen de funcionar al privarlos de oxígeno. La exposición es por inhalación y la acción de estos agentes es siempre inmediata. Ejemplos son el cianuro de hidrógeno y el cloruro de cianógeno. Los síntomas son: respiración rápida, cefalea, insensibilidad, convulsiones, coma. Todos los agentes de este tipo se basan en el cianuro, y son siempre mortales.

Agentes vesicantes:

Causan ampollas en la piel. Su exposición es por contacto con líquido o vapor, y la acción es, de 4 a 6 horas cuando se inhalan los vapores (exceptuando ojos y pulmones que se afectan más rápido), y de 2 a 48 horas cuando es por contacto directo a través de la piel. Ejemplos son la iperita o gas mostaza, la mostaza destilada, las mostazas nitrogenadas y las lewisitas. Los síntomas son irritación ocular, quemaduras y ampollas (grandes y con líquido) en la piel, daño al tracto respiratorio superior, tos, ronquera. Estos agentes suelen ser persistentes, y se usan más para incapacitar que para matar, pues por lo general no matan.

Agentes paralizantes o psicotóxicos:

Estas sustancias ocasionan incapacidad motora, mediante efectos sedantes y de confusión mental. A nivel técnico, vemos que disminuyen la acetilcolina (importantísimo neurotransmisor) en el afectado, y que provocan efectos en el sistema nervioso periférico, en lugar de hacerlo en el sistema nervioso central, como hacen los agentes nerviosos. La exposición a estos agentes suele darse por inhalación (actuando entre 30 minutos y 20 horas) o por contacto a través de la piel (puediendo actuar incluso pasadas 36 horas), y la duración de los efectos suele ser de 72 a 96 horas. Ejemplos son el bencilato de quinuclidinilo (BZ) y sus derivados. Los síntomas son: confusión, fabulación involuntaria, alucinaciones, y regresión a comportamientos automáticos de origen imaginario (rasgarse la ropa, por ejemplo). Estos agentes son particularmente persistentes, pueden permanecer largo tiempo en la superficie (suelo, agua) donde hayan sido vertidos y seguir representando una amenaza.

A día de hoy se siguen empleando agentes lacromógenos para disolver disturbios.

Agentes lacrimógenos: Estas sustancias apuntan a obstruir la capacidad visual de la víctima. La exposición se da por contacto gas-ojo o por inhalación, y la acción es siempre es inmediata. Ejemplos son el CN (MACE-alfa-cloro-acetofenona), el CS (2-clorobenzalmalonitrilo), el CS (2- clorobenzalmalonitrilo), el CA-alfa-bromobenzilcianato, y el famoso gas lacrimógeno. Los síntomas son irritación y dolor en los ojos, ceguera temporal, irritación en garganta y piel, y náuseas (cuando hay alta dosis). Como no son mortales y no son muy persistentes, han sido y continúan siendo tan usados en motines y disturbios, que también se conocen como “agentes antidisturbios”

Agentes vomitivos: Como indica el nombre, estos agentes inducen naúsea y vomito. La exposición puede ser por inhalación o contacto dérmico. Ejemplos son la adamsita (DM) y sus derivados. Los síntomas son dolores de cabeza, espasmos, tos, y por supuesto, naúsea y vomitos…

La química, asi como muchas otras de las ciencias fueron creadas para hacer el bien y beneficiar nuestra vida, pero cuando las usamos de forma incorrecta hasta nosotros podemos salir perjudicados.

Las armas químicas tienen un alcance increíble, son silenciosas y lo peor es que son letales como lo hemos visto en siria,  no promovamos su uso, al contrario evitémoslas a toda costa.

Espero y te haya gustado este post, no te pierdas el siguiente te aseguro que será igual de interesante.

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