LAS TORTURAS MÁS SANGRIENTAS APLICADAS POR LA IGLESIA

En la actualidad todos o la gran mayoría hemos escuchado de la famosa “santa inquisición” y tenemos una ligera idea de lo que ocurre ya que las historias se han ido transmitiendo de generación en generación.

La santa inquisición fue practicada mayormente en la edad media y se utilizaba para castigar a todos aquellos que se alejaran de la fe o religión, así como que practicaran acciones que la iglesia considerara amorales.

Fue muy famosa por su crueldad y torturas que eran capaces de hacer confesar a homosexuales, presuntas brujas o blasfemos.

Te presentamos algunos de los castigos más crueles:

  1. EL POTRO

Tristemente es uno de los más conocidos y manejados en la edad media, ya que era un instrumento sencillo de utilizar y altamente efectivo para hacer confesar a quien estuviera siendo castigado en él.

La victima es atada de pies y manos con unas cuerdas o cintas de cuero, a los dos extremos de este aparato, era estirada lentamente produciéndole la luxación de todas las articulaciones (muñecas, tobillos, codos, rodillas, hombros y caderas).

  1. TORMENTO DE AGUA

Esta tortura probablemente con solo escuchar el nombre ya sabes de lo que se trata.

Consistía en tumbar a la víctima sobre una mesa, atarle las manos y los pies, taparle las fosas nasales (en la mayoría de los casos.

A la víctima se le introducía un embudo de metal en la boca para que evitase cerrar la boca bruscamente y posteriormente vertían en el embudo de 8 a 10 litros de agua constantes, produciendo una sensación de ahogamiento y obligando al estómago de la víctima a expandirse tanto que terminaría explotando.

  1. LA CUNA DE JUDAS

La cuna de judas estaba formada por dos elementos, el primero era un sistema de poleas que permitía alzar a una persona en el aire. El segundo, una pequeña pirámide de madera cuya punta estaba sumamente afilada.

La tortura consistía en levantar a la víctima en el aire y dejarla caer repetidamente y con fuerza sobre la base del artefacto para que su ano, vagina o escroto se desgarrasen. El verdugo, además, podía controlar el dolor que sufría el afectado controlando la altura a la que se ubicaba el prisionero.

 

  1. EL APLASTA PULGARES

El aplasta pulgares era un instrumento metálico en el que se introducían los dedos de las manos y los pies.

Mediante un tornillo se le daban varias vueltas hasta que los apéndices acaban totalmente destrozados. Tenía un origen veneciano y la mayoría de los textos lo definen como un utensilio sencillo, pero sumamente doloroso.

  1. LA PERA VAGINAL, ORAL O ANAL

Este instrumento de tortura tenía forma de pera (estrecho en una punta y ancho en la otra) y se introducía en la boca, la vagina o el ano de la víctima. La oral se aplicaba a predicadores heréticos y reos de tendencias antiortodoxas, la vaginal a las mujeres culpables de relaciones con Satanás o con uno de sus familiares y la anal a los homosexuales pasivos. Una vez en el interior, comenzaba el suplicio, pues se abría mediante un tornillo generando un dolor inmenso en la victima de esta tortura.

Cuando la pera ya estaba dentro de la cavidad se abría al máximo causando desgarres, además tenían púas en los extremos causando hemorragias que normalmente provocaban la muerte al reo.

  1. LA DONCELLA DE HIERRO

Para esta tortura se introducía al preso en un sarcófago con forma humana con dos puertas, la cual contaba con varios pinchos metálicos en su interior que, cuando se cerraba el ataúd, se introducían en la piel del reo. Curiosamente, y en contra de lo que se cree, estas agujas gigantescas no acababan con su vida, aunque le causaban un dolor inmenso y que se desangrase lentamente. Cabe mencionar que estos pinchos no lo atravesaban de un lado a otro como es visto en algunas películas.

Esta tortura no fue tan utilizada a comparación del ya mencionado potro, pero cuando se usaba lo hacían para que personas condenadas por herejía confesaran.

  1. LA SIERRA

La “sierra” era uno de los castigos más brutales que se podían perpetrar contra un prisionero. Usualmente estaba reservado a mujeres que, en palabras los inquisidores, hubiesen sido preñadas por Satanás. Para lograr acabar con el supuesto niño demoníaco que llevaban en su interior, los responsables de cometer la tortura colgaban a la hechicera boca abajo con el ano abierto y, mediante una sierra, la cortaban hasta que llegaban al vientre. Debido a la posición invertida en que se colgaba a la víctima, el cerebro aseguraba amplia oxigenación y se impedía la pérdida general de sangre. La víctima, por ello, no perdía la consciencia hasta llegar al pecho, completa Careaga. Aunque no era una tortura que buscara una confesión, su crudeza hace que no pueda ser olvidada en esta lista.

Espero que te haya gustado… te espero en el próximo post, que te sorprenderá, mientras tanto sígueme en mis redes sociales.

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