Misterio de “La Puerta al Inframundo” en Roma

Hace 2.200 años los romanos tenían un túnel mortal, conocido como la puerta del infierno, donde los animales morían apenas ingresaban. Especialistas sostuvieron durante siglos que conducía al inframundo, término que hace referencia generalmente a los lugares adonde van a parar las almas de los muertos. Un grupo de investigadores en 2011 descubrieron que esa puerta es una cueva, ubicada en la ciudad turca de Hierápolis, en la antigua Frigia.

El túnel mortal era utilizado para sacrificar animales. El público podía asistir a la arena y observar el espeso vapor que salía de la enigmática puerta. “Este espacio está lleno de un vapor tan brumoso y denso que apenas se puede ver el suelo. Cualquier animal que entre se encuentra con la muerte instantánea”, escribió el historiador griego Strabo. El equipo de arqueólogos advirtió que las aves que vuelan demasiado cerca se sofocan y caen muertas. Esto llevó a los expertos a estudiar el fenómeno, miles de años después, la cueva sigue siendo tan mortal.

El principal factor es la actividad sísmica bajo tierra: los arqueólogos descubrieron que una fisura emite grandes cantidades de dióxido de carbono volcánico. La Universidad de Duisburg-Essen en Alemania midió los niveles de dióxido de carbono. El resultado arrojó que el gas formaba una especie de “lago”, que se elevaba 40 centímetros por encima del piso de la arena.

 

Asimismo, los especialistas determinaron que el gas es más mortal durante el amanecer debido a su acumulación en la noche. Estimaron, además, que dentro de la cueva, los niveles de dióxido de carbono oscilan entre 86% y 91% durante todo el día, puesto que ni el sol ni el viento pueden entrar.

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